Roger de Lluria
- Reforma Integral
- 525 m²
- Eixample, Barcelona
- Salón comedor con cocina abierta, cocina independiente, salón de juegos, dos habitaciones master con suite y vestidor, tres habitaciones suite, dos habitaciones, dos baños, dos lavaderos y un aseo.
Hay proyectos que te exigen repensar qué significa rehabilitar. Cuando pisamos este espacio por primera vez, nos topamos con un interior monumental pero descontextualizado. Un incendio borró gran parte de la arquitectura original del edificio y lo transformó en un hogar de otra época, el piso se había convertido casi en un museo. Tenía una belleza arquitectónica innegable, pero estática; se observaba, no se vivía. Para nosotras, el reto no era devolverlo a un origen que ya no existía, sino coger este libro con varios tomos ya escritos y proyectar el tercero. No borrar su evolución, sino reinterpretarla.
Esa fue la visión proyectual que compartimos con los clientes: transformarlo en un hogar contemporáneo, altamente funcional, sin perder la esencia noble de la arquitectura barcelonesa.
A nivel proyectual, decidimos preservar los elementos que realmente vertebran su identidad: las molduras, la cúpula, la chimenea de mármol, puertas y porticones de maderas y detalles como las manetas de las puertas, pero al mismo tiempo, incorporamos una lectura más clara.
Integrar el confort contemporáneo en una arquitectura tan delicada fue uno de los mayores desafíos del proyecto. Sistemas como la climatización tuvieron que resolverse con absoluta precisión demostrando que la técnica puede convivir con el patrimonio cuando el proyecto se aborda con sensibilidad.
En este tipo de proyectos siempre trabajamos buscando el equilibrio entre tres realidades. La primera, la conservación de los elementos con mayor valor arquitectónico; la segunda, las necesidades, el estilo de vida y la personalidad de quienes van a habitar el espacio; y la tercera, la complejidad técnica de hacer posible esa transformación con los condicionantes propios de una obra de rehabilitación.
Al final logramos algo muy complejo: devolverle la dimensión humana a un escenario que parecía intocable. Respetando sus cicatrices y su monumentalidad, hemos creado un diseño vivo, inteligente y que, por fin, respira.