Pau Claris

En este proyecto partimos de una condición poco habitual: un piso ya intervenido anteriormente, sin elementos originales a preservar, pero también sin una identidad clara. Un espacio correcto, pero silencioso. Nuestro reto no era restaurar, sino reimaginar desde cero lo que ya parecía resuelto.

La intervención comienza en reorganizar por completo la vivienda para responder a una necesidad esencial del cliente, incorporar una tercera habitación. Para conseguirlo, se renuncia a una antigua sala de comedor, que se transforma en dormitorio. A su vez, el comedor se desplaza y se integra en una nueva zona de cocina abierta, donde cocina, comedor y salón conviven en un único espacio continuo, fluido y luminoso, pensado para vivirse más que para observarse.

La materialidad se trabaja desde la contención y la calidez. La luz se desliza sobre las superficies y dibuja una atmósfera continua, donde todo parece estar en su lugar sin esfuerzo. El mobiliario a medida refuerza esta idea: piezas que no se añaden, sino que nacen del propio espacio, asegurando continuidad visual y coherencia absoluta.

El resultado es una casa que no busca llamar la atención, sino permanecer. Un espacio donde la distribución ordena, la luz suaviza y los materiales envuelven. Una vivienda que no se impone, sino que acompaña; que no se muestra de golpe, sino que se descubre lentamente, habitación a habitación, hasta entender que todo está pensado para que la vida ocurra con una naturalidad silenciosa pero profundamente cuidada.

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